Ya desde el pasillo de entrada se perciben los aromas... Y me encanta!!!!!!! Al fin, después de pasear fuentes con jabones de aquí para allá, encontré el lugar perfecto para mi secadero de jabones... una estantería en la biblioteca. Están, lo suficientemente altos y protegidos de las inclemencias del tiempo esperable en ésta época ( 99% de humedad), y de toda aquella "alimaña" (Celeste y Lola, mis gatas, y Cala, la perra) que pretenda comérselos de un bocado...porque lo han intentado, eh!!!